La buena fortuna


Me gusta leer las experiencias de mujeres reales que sufren, muchas veces, a solas el dolor de la Endometriosis.

Me gusta conocer la realidad de la que somos presas, todas sin excepción, de éste cáncer  benigno. 

Sé que la enfermedad jamás dará privilegios a ninguna de nosotras pero hoy me siento afortunada.

Al leer a mujeres que tras relatar sus dolores incapacitantes, provocados por la regla, su médico, MÉDICO, las calificó de locas o desequilibradas y las derivó al psicólogo o, peor aún, al psiquiatra quien les puso un tratamiento innecesario mientras, cada 28 días, seguían muriendo en vida.

Soy afortunada...

Al leer a mujeres que tras idas y venidas a ginecólogos, de renombre, todos les dijeron "no te pasa nada, la regla duele, acostumbrarte, MUJER"

Soy afortunada...

Al leer los casos de incompetencia médica en los que confundieron el diagnóstico con una apendicitis.

Soy afortunada...

Afortunada porque la Endometriosis siempre estuvo ahí, doliendo en cada regla. Porque pude tener un hijo biológico con 27 años. Porque el dolor se volvió insoportable tras el parto. Porque fui rechazada en reproducción humana. 

Soy afortunada...

Porque mi médico de cabecera no quiso derivarme a la Unidad de Ginecología. Porque así llegué a IVI donde, con una ecografía sencilla, transvaginal, se vio una Endometriosis grado IV. Porque con su informe fui a exigir derivación al ginecólogo.

Soy afortunada...

Porque me quedé estéril. Porque no supieron operar una endo-profunda. Porque  me derivaron a una Unidad Multidisciplinar de Endometriosis. Porque me practicaron una Histerectomía. Porque me produjeron Neuropatias crónicas...

Soy afortunada porque sin estas vivencias no estaría aquí.

Soy afortunada porque he nacido vikinga, guerrera y lucho a sangre y fuego.

Soy afortunada porque te tengo a ti.



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