What is that?

Hoy se esperaba lluvia, frío y tormentas apocalípticas pero.... otra vez los meteorólogos se equivocaron y brilla el sol a placer, así, como si estuviéramos en pleno agosto.  

Hoy era un día importante, a pesar de los 30 grados y de la humedad que me riza el pelazo, lo era.

Con vestido y sandalias nuevas, que amputaban mis dedos meñiques, me metí en un taxi camino del hospital.

Hoy sólo tuve que esperar 1 hora en la sala ¡bendito verano! La mala noticia la recibiría al pasar a la consulta y ver que me atendería una doctora, quien me había quemado los dos nervios pudendos en mi última visita a la Unidad del Dolor, pues mi médico del amor estaba de vacaciones.

Era una consulta de control para saber si el tratamiento en los pudendos había sido útil.

Lo cierto es que hoy ¡paso de los pudendos!

Poco me ha faltado para contarle lo que cené ayer. Tenía claro que ésta consulta era vital para aclarar dudas y no enfrentarme a un neuroestimulador (más info aquí) a mis jóvenes 36 años.

Así que tras hablarle de mi dolor creciente del lado derecho, que hasta ahora estaba diagnosticado como neuropatía del nervio inguinal, ella me ha propuesto bloquear el nervio obturador, (aquí te conté cómo fueron mis otros bloqueos), por aquello de prueba error, antes de implantar nada.

What is that?

Resulta que el nervio obturador, quien comparte nombre con un componente de las cámaras de fotos, "abandona la pelvis por delante del músculo obturador externo y sigue por delante del aductor corto, pero por detrás del pectíneo y del aductor largo, para después emitir varios ramos comunicantes con las ramas del nervio safeno y del nervio femoral" Vamos, que puede que sea éste nervio, y no el inguinal, el que esté daño tras la Histerectomía. Aunque, también puede ser, que sea otro nervio que no hayan pensado ¿no? 

El 3 de septiembre me harán el bloqueo del nervio, con nombre raruno, y veré si pasa algo o sigo igual. 


Parece que fue ayer cuando llegué, un 26 de abril de 2017, a la Unidad del Dolor con los bolsillos llenos de esperanza y la ilusión adornando mi melena. 

Parece increíble cómo tras todos los reveses y "cosas" que no funcionan sigo confiando en que llegará el día en el que viva sin dolor.

Y Mientras espero a septiembre pongo la vista en el 30 de agosto, día que viajaré al Hospital de Galdakano, para hacerme una Defecografía por resonancia magnética







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