Defecografía por Resonancia Magnética

Acababa el mes y tenía cita en el Hospital de Galdácano para una prueba diagnóstica. De ella dependería, en gran parte, mi vuelta a quirófano.

Se trataba de una Defecografía por Resonancia Magnética.

"La defecografía por resonancia magnética (RMN) es una prueba no invasiva que utiliza imágenes producidas por resonancia magnética para obtener imágenes de varias etapas de la defecación que se utilizan para evaluar cuán bien están funcionando los músculos pélvicos y para brindar información sobre la función rectal. Se utiliza para ayudar a determinar la causa de la incontinencia fecal, del estreñimiento, y de otras condiciones tales como el prolapso de los órganos pelvianos que podrían interferir con la habilidad de una persona para eliminar las heces".

Lo cierto es que me preocupaba más la hora y media de viaje, encontrar el lugar a la primera y que el personal sanitario fuera empático que la prueba en sí.

Por desgracia ya me han hecho unas cuantas Resonancias Magnéticas y tengo la gran suerte de saber relajarme hasta el punto de conciliar el sueño, si fuera preciso.

Llegué al Hospital, junto a mi padre, hora y media antes de la cita. Rellené el formulario, típico, de consentimiento de la prueba y acompañé a la cafetería a mi chofer hambriento.

Estaba en ayunas, con un micralax puesto y con muchas ganas de pasar a la máquina.

Tan sólo pasaron 7 minutos, sobre la hora de mi cita, cuando me llamaron.

Las instalaciones de Galdácano son muchísimo más modernas que las del Hospital de Cruces, en donde te hacen desnudarte, entre cortinas, en un pasillo. 

Todo apuntaba a que en éste nuevo hospital me iban a tratar muy bien.

La técnico, de rayos, me explicó todo lo que debía hacer durante los 20/30 minutos que duraría la resonancia pues, al ser una prueba funcional, yo tendría que ayudar.

Así que con pañal, y rellena como un pavo, me metieron a la Resonancia Magnética.

La primera parte de la prueba debía permanecer en reposo. Tras valorar las imágenes de control comenzaría la valoración funcional de mi suelo pélvico.

En primer lugar tuve que contraer los músculos pélvicos, con fuerza, como cuando aguantas las ganas de orinar. Tras relajarlos, y repetir el ejercicio un par de veces, tuve que toser con gran fuerza (es lo que más me costó) Para terminar debía expulsar, bruscamente, el hipotético líquido alojado en vejiga e intestino y ahí fue cuando se me escapó una carcajada.  

Este último ejercicio lo tuve que repetir muchas veces. Primero el movimiento de expulsión era en corto espacio de tiempo y poco a poco iban aumentando el tiempo en el que debía estar expulsando. Para mí fue graciosa, la primera vez, pues no recordaba qué era hacerse pis en un pañal. Pero al final de la prueba notaba agotamiento y dolor en la zona. 

En 10 días están listos los resultados.

Hasta el 7 de noviembre no tendré cita en la Unidad de Endometriosis, de Cruces, quienes han pedido ésta prueba, de acuerdo con el Cirujano Digestivo de la Unidad. 

Me toca esperar sin desesperar y con la esperanza de que se vea algo en la Resonancia pues los dolores y malestares son una realidad.



Comentarios

  1. Hola Marta, te escribo en tu email privado.A mi me informaste hace un año y como sabes pase por quirófano en ese hospital en el que igual te vuelven a operar.Ahora por fin estoy derivada en Barcelona, gracias a Dios.Te mando email

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